LA IMPORTANCIA DE ESTIMULAR ADECUADAMENTE EL CEREBRO.
Algunos hallazgos señalan que el tipo de
cuidado que los padres proporcionan a sus hijos tiene un efecto definitivo en
el desarrollo cerebral. Pero el cerebro cuenta con millones de células que
conectadas entre sí controlan el pensamiento, el movimiento y los sentidos.
La naturaleza es el factor principal en el desarrollo
del cerebro antes de que nazca un bebe y se fortalece con la estimulación
intrauterina. Pero una vez nace, las neuronas se activan por un estimulo del
ambiente; tal como la voz de la madre,
que empieza a influir significativamente
sobre el desarrollo cerebral del niño.
Al nacer para los bebés el mundo son los
padres; y para empezar la vida en conjunto se hace indispensable establecer
vínculos afectivos muy fueres que se dan a través de la práctica cotidiana. Los
bebés experimentan las expresiones de los padres, sus miradas, las escuchan
cuando les cantan, les leen o les hablan; lo sienten en cada abrazo.
El abrazo y el masaje estimulan el cerebro
del bebé la liberación de más hormonas que le permiten crecer. En el amor de un
padre por su bebé radica claro está, la clave para una conexión poderosa entre
los dos, pero es la expresión de su amor la que afecta la formación de las
conexiones cerebrales y éstas, en realidad, dependen de las buenas
interacciones humanas.
Aprender es cualquier cosa que estimule el
cerebro una y otra vez. Por esto, en la estimulación las actividades son
repetitivas. En un increíble ciclo de estímulos y respuestas, el cerebro de un
niño se construye a sí mismo por medio de la electricidad que genera la visión,
olfato, tacto, oído y el gusto para activar y organizar las células nerviosas
que constituyen los tejidos. Las neuronas se activan por un estímulo del ambiente
que empieza a influir significativamente sobre el desarrollo cerebral del niño.
Hoy se sabe que la inteligencia abarca no
sólo las capacidades intelectuales, sino primordialmente un conjunto de
destrezas emocionales.
La inteligencia emocional constituye una
forma de interactuar con el mundo, que tiene muy en cuenta los sentimientos.
Implica una serie de habilidades emocionales como la autoconfianza, la empatía,
la perseverancia, la autoconciencia y el autocontrol, que son tan importantes o
más para el desarrollo personal como el razonamiento lógico y matemático.
El hemisferio
izquierdo es conocido como hemisferio dominante o analizador por dominar las
funciones de la lectura, la escritura, la comprensión y la producción del
habla, igualmente se encarga del procesamiento de las secuencias de
movimientos: alcanzar, agarrar, elevar, sostener, soltar, atrapar, etc.
El hemisferio
derecho también llamado el hemisferio sintetizador, se encarga del
procesamiento de toda la información viso-espacial, es decir, todas las funciones conocidas como superiores
(cognitivas, cerebrales) que requieren del reconocimiento de objetos, la
posición de las partes del cuerpo, las relaciones espaciales de los objetos y
señales en el espacio extra personal.
Desde un bebé recién nacido hasta una persona
madura, todo lo que conocemos del mundo que nos rodea proviene de la
interpretación de los mensajes recibidos por los sentidos. El desarrollo
cerebral del niño depende, en gran medida de la cantidad y calidad de los
estímulos que recibe, del ambiente que les rodea y de la dedicación de las
personas a cargo.
Si el niño es
estimulado será favorecido ya que podrá adquirir diferentes experiencias que le
ayuden a dar significado a las sensaciones que percibe.
Es importante que
el material de estimulación que se utilice tenga diferentes formas, relieves,
colores, sabores, aromas..
Los bebes son
capaces de discriminar el color desde las primeras semanas de vida: no es
verdad que los más pequeños vean el mundo en blanco y negro; es más, tienen una
inclinación natural hacia los colores vivos.
Este proceso, algunos lo consideran innato,
podría ser uno de los elementos más importantes en la socialización del ser
humano. La percepción de objetos, que se consigue en los primeros meses de
vida, se lleva a cabo de una forma globalizada, puesto que los niños ven los
objetos como unidades totales, más que como elementos sueltos integrados en un
esquema determinado. Este proceso favorece el desarrollo del hemisferio
derecho, encargado de los procesos globales, frente al izquierdo más orientado
al detalle.
Durante el embarazo las madres sienten
que el bebé patea o se mueve al percibir ruidos fuertes y se calma al oír
música suave y relajante. El oído está totalmente desarrollado en los recién
nacidos. Los bebés con audición normal se mueven al percibir ruidos fuertes,
prestan atención tranquilos a la voz de la madre y dejan de moverse un poco
cuando detectan el comienzo de un tono de conversación. Aparentemente, los
recién nacidos prefieren una voz aguda (la de la madre) a una voz grave
(masculina). El oído transforma las vibraciones sonoras en impulsos nerviosos.
Los bebés desean proximidad, calor y
suavidad. Cuando los bebés están en contacto "piel con piel" con su
madre o su padre, se ha comprobado que regulan mejor su temperatura, se relajan
respondiendo a las variaciones posibles de las sensaciones táctiles: presión,
textura, temperatura, suavidad, dolor; además que tienen gran número de receptores sensitivos
en los dedos y en los labios. Se ha comprobado que algunos se chupan el dedo ya
desde las 22 semanas de vida intrauterina.
La estimulación del gusto y del olfato, se improvisa después del
nacimiento.
La Estimulación Kinestésica: es la estimulación del
conocimiento de la coordinación en la interacción de movimientos futuros.
Se le llama sentido de la "piel". Un compromiso activo con el
medio y con los objetos de él, depende del sentido táctil-kinestésico, el cual
está provocado por estímulos mecánicos, térmicos y químicos. Las manos y otras
partes del cuerpo pueden accionar, tomar, empujar, frotar y levantar a fin de
obtener información. El uso de los músculos kinestésicamente, a través del
movimiento o el manipuleo de objetos o materiales, da la más comprensiva y
precisa información cuando uno no puede usar el sentido de la visión.
-Cómo Elevar la Inteligencia y Motricidad del Niño
María Elena Lopez
María Teresa Arango.


Una mayor relación y comunicación con el bebé en el vientre, se logra a través de la estimulación adecuada, después del nacimiento comienza a realizarse el proceso de aprendizaje con influencia del entorno familiar; la estimulación sensorial y kinestésica activarán las neuronas que seguramente potenciaran el desarrollo cerebral y por ende global del niño o niña.
ResponderEliminarEste aporte me parece base, para los docentes preparados para acompañar la evolución intelectual y corporal de los niños y las niñas, a través de diferentes herramientas indispensables para la estimulación y protección de cada logro significativo en la formación de la personalidad y entendimiento del desarrollo durante su crecimiento.