viernes, 25 de mayo de 2012


IMPLICACIONES AL GENERALIZAR LA ESTRATEGIA DE ESTIMULACION EN LA INFANCIA.

Al generalizar la estrategia de estimulación en los niños y las niñas desde el vientre, estamos ayudando a potenciar al máximo las habilidades en el desarrollo de las dimensiones básicas de acuerdo a la edad, a cargo del entorno que genere en los niños y niñas una buena relación con su medio ambiente y a la vez facilitando el acceso al conocimiento: compartiendo, actuando y disfrutando en la construcción de aquello que aprende en espacios de interacción.

Partiendo de las habilidades y destrezas de los niños y de sus potencialidades, los encuentros para el aprendizaje y desenvolvimiento funcionan en un sistema compuesto de múltiples dimensiones: socio afectiva, corporal, cognitiva, comunicativa, ética, estética y espiritual, mediadas por nuevos espacios de relación con el conocimiento y formación integral espacios activos y didácticos que posibilitan los aprendizajes. Desde un punto de vista integral, la evolución del niño se realiza en varias dimensiones y procesos a la vez, estos desarrollos no son independientes sino complementarios. Teniendo en cuenta esto veremos cómo hemos logrado el desarrollo de las dimensiones del infante con esta nueva herramienta mediadora del saber a través de la cual manifiesta y logra su desarrollo.

LA CONDUCTA ESTIMULADA Y NO ESTIMULADA.

 El cuidado y la educación de los niños el desarrollo de su personalidad son asuntos de gran importancia en la vida familiar y social. Cambiar el comportamiento equívoco de los niños y niñas es un reto importante para los adultos.

El niño desde el nacimiento comienza a aprender todas las habilidades que le son necesarias para vivir. La familia, los amigos, la calle, los medios de comunicación, entre otros, influyen en este aprendizaje.

También se producen aprendizajes erróneos de las conductas que no son deseables como las rabietas, las peleas, la desobediencia, los problemas con las comidas, los miedos, la falta de atención, la ansiedad, la timidez. La mayoría de lo que un niño hace, siente y piensa son conductas aprendidas.

El docente contempla cada tipo de conducta particular como una parte del niño, y se debe no aislar el síntoma de su problema, sino tratar de comprender lo que el niño intenta decirnos. Es posible que la causa del problema esté en el entorno.

La estimulación que pueda ofrecer la persona clave tendrá inevitablemente sus límites, y habrá aspectos de las circunstancias familiares del niño sobre lo que poco podremos hacer para que cambien. Sin embargo, es fácil que se subestime el valor que para el niño tiene pasar al menos unas horas del día en un ambiente tranquilo y bien ordenado, en el que reciba cuidados de personas mayores sensibles y receptivas. Si se examina con cuidado nuestra propia práctica, y acordamos una estimulación con una buena metodología, quizá se pueda ayudar a que al menos supere algunas de sus dificultades y siente unas bases mejores para su desarrollo futuro.

Las respuestas conductuales son moldeadas por los estímulos que preceden y siguen a la conducta. Los antecedentes y consecuencias pueden aprenderse por aprendizaje vicario (observación) o por experiencia directa (Bandura, 1977, 1986).

Las consecuencias especificas en los niños y niñas, causadas por la falta de estímulos psicológicos y sensoriales, es decir, a esta falta de estimulación adecuada se denomina deprivación.





jueves, 17 de mayo de 2012

ESTIMULACIÓN.

                                              ESTIMULACIÓN  TEMPRANA

La estimulación es un proceso natural, que la madre pone en practica en su relación diaria con el bebé; a través de ese proceso, el niño irá ejerciendo mayor control sobre el mundo que le rodea, al tiempo que sentirá gran satisfacción al descubrir que pude hacer las cosas por si mismo.
La estimulación tiene lugar a  través de la repetición útil de diferentes eventos sensoriales que aumentan, por una parte, el control emocional proporcionando al niño una sensación de seguridad y goce; y por la otra, amplían la habilidad mental, que le facilita el aprendizaje, ya que desarrolla destrezas para estimularse a si mismo a través del juego libre y del ejercicio de la curiosidad, la exploración y la imaginación.
La estimulación se concibe como un acercamiento directo, simple y satisfactorio, para gozar, comprender y conocer al bebé, ampliando las alegrías de la paternidad y ensanchando su potencial de aprendizaje.
Todo lo que hay que hacer para lograr un buen desarrollo es proporcionar al niño información visual, táctil, auditiva y motriz, dentro del marco de una relación amorosa, a la velocidad, intensidad y ritmo propio de las necesidades del niño.
La estimulación va convirtiéndose en una actitud natural que se ve reforzada continuamente con los logros y progresos del bebé y con la c certeza de que se esta contribuyendo en gran parte a que tenga un mejor desarrollo físico, mental y social; a que se desempeñe con mas éxito en su futuro aprendizaje escolar y a tener, por lo tanto, una mayor probabilidad de ser feliz e integrarse plena y totalmente al mundo que lo rodea.
                                              DESARROLLO.

La estimulación temprana del niño, abordada durante los tres primeros años de su vida, constituye un cimiento fundamental para el despliegue de todas las potencialidades que trae al nacer.
La estimulación del desarrollo, que abarca las intervenciones que pueden llevarse a cabo entre los tres y los seis años del pequeño, permite darle continuidad a ese abordaje de un modo beneficiosos para el acontecer saludable de la infancia, ya que las capacidades, habilidades, aptitudes y destrezas se conquistan realmente a través de la actividad, el ejercicio, la comunicación, el juego, la experiencias, etc.
Desde esta perspectiva, se deprende naturalmente la necesidad de que los niños se encuentren inmersos en un ambiente de estimulación que promueva tanto su educación como su desarrollo personal.
Las actitudes y modalidades de intervención de los agentes de estimulación son decisivas durante la vida infantil, pues podrán posibilitar aprendizajes  que guardaran una estrecha relación con el grado de desarrollo que logre alcanzar.
El juego es una posibilidad de hacer que, en forma espontánea, los niños sean inmensamente creadores a partir de sus motivos interiores. Es un escenario que ellos construyen para su autoexpresión por medio de la imaginación, la especulación y la indagación.


Manual de Estimulación Temprana –
María Teresa Arango. Eloísa Infante. María Elena López